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Epilobocera cubensis, la “Jaiba de río cubana”

Inserto en la familia Pseudothelphusidae, Epilobocera es un género esencialmente antillano que está integrado por unas pocas especies de “Cangrejos de agua dulce”, todos endémicos de las Antillas Mayores: Cuba, La Española y Puerto Rico; sin la existencia de otras poblaciones en otros lugares del mundo.


En Puerto Rico: Epilobocera sinuatifrons, en La Española: Epilobocera haytensis y Epilobocera wetherbrei.

En Cuba, incluida la Isla de la Juventud: Epilobocera cubensis

 

Su evolución se debe a la especiación por aislamiento geográfico en el Caribe, donde han evolucionado de manera aislada en cada una de las islas. Por otra parte, también sucede entre las diferentes poblaciones que, han desarrollado rasgos propios según las regiones donde se encuentran.

En el caso de Cuba, con mayor extensión territorial, Epilobocera cubensis es una especie politípica, subdividida en unas cinco subespecies según la región.

Presentes en todo el archipiélago, desde tierras bajas hasta zonas montañosas, siempre asociadas a los ecosistemas dulceacuícolas.

La literatura moderna define  a todas las poblaciones cubanas como E. cubensis  pero, requieren de un estudio más exhaustivo para establecer su estatus taxonómico real.

Responde a los nombres comunes “Cangrejo de río cubano”, “Jaiba de río cubana”, “Cangrejo negro” o “Jutía de agua”.

“Epilobocera” desciende del griego antiguo, es el resultado de la combinación de tres términos que pueden interpretarse en su conjunto como “con cuernos sobre los lóbulos”.

Los miembros del género tienen la forma típica de lo que conocemos como un cangrejo: cuerpo redondeado, dos pinzas y caminan de lado.

Epilobocera cubensis crece hasta los quince centímetros y su caparazón mide entre diez y doce centímetros de ancho, de coloración marrón oscura, quelípedos (pinzas o muelas como solemos nombrarlas popularmente) robustos y potentes con pleuras (membranas) amarillentas, pereiópodos (patas caminadoras) conspicuos con anillos y ojos de color naranja-rojizo.

     Especie excavadora de madrigueras a lo largo de las riberas de los acuíferos, consistentes en agujeros que, habitualmente comienzan fuera del agua y se comunican con la cámara final que es más grande y siempre inundada.

Durante la estación lluviosa o en los hábitats con mucha humedad, estos crustáceos realizan incursiones en tierra firme.

Su presencia constituye un bioindicador de salud de los ecosistemas acuáticos.

El dimorfismo sexual se evidencia al observar como el abdomen de las hembras es más ancho para albergar las huevas fecundadas y los machos adultos son más grandes con las más desarrolladas.

Epilobocera cubensis no está evaluada por la UICN pero, en Cuba está considerada como una especie estable, con una distribución sólida y documentada. A pesar de ello, son múltiples las amenazas que ponen en riesgo la permanencia de sus poblaciones.

   La modificación o fragmentación del hábitat debido al desvío de los cauces naturales, la canalización, la deforestación y la creación de represas, entre otras. La contaminación de las aguas a partir de las actividades agrícolas, industriales y domésticas. La pesca para el consumo humano, las sequías severas y prologadas que provocan la desecación de los reservorios y la competencia de especies exóticas e invasoras introducidas.

Sus poblaciones prefieren los ríos de montaña que brindan aguas frescas, bien oxigenadas, con fondos rocosos y corrientes rápidas; También, habitan los acuíferos de zonas llanas con aguas lentas y fondos arcillosos.

Posee hábitos nocturnos y crepusculares por lo que, durante el día, permanecen ocultos y podemos localizarlos no solo en sus madrigueras, se alojan en cualquier escondrijo disponible como: rocas, troncos, hojarasca sumergida o las raíces de la vegetación de riveras, también conocida como riparia.

Consumen todo lo comestible a su alcance, desde materia orgánica en descomposición, hojas y algas, hasta insectos acuáticos, invertebrados pequeños e incluso carroña. Son animales omnívoros y oportunistas que realizan la inapreciable función de reciclar los nutrientes presentes en su en torno.

Una vez concluida la muda de las hembras se produce el apareamiento. Esta deberán conservar las huevas fecundadas entre los pleópodos bajo su abdomen hasta que eclosionen transcurridas varias semanas.

Aquí tenemos la causa fundamental de su estricta distribución y marcado endemismo. En los miembros del género Epilobocera, a diferencia de otros cangrejos, sus juveniles no transitan una etapa larvaria planctónica, sino que estos emergen del huevo como réplicas en miniatura de sus progenitores, lo que les ofrece la particularidad de habitar en ríos de montaña y cualquier otro acuífero de agua dulce sin conexión con el mar.

Para mantenerlos en acuario debemos garantizar en él una zona acuática y otra terrestre, además de una tapa que garantice la imposibilidad de escape del crustáceo.

Los ejemplares que mostramos en el laminario de este artículo proceden de las poblaciones existentes, aunque no estudiadas de la costa norte del municipio de Yaguajay en la provincia de Sancti Spíritus ubicada en la región central de Cuba.

 

Ficha básica de Epilobocera cubensis

Grado de dificultad

Baja.

Tipo de Agua

pH 7 a 8 y una dureza gH 8-15.

No tolera salinidad

Temperatura

18 a 24ºC

Iluminación

Moderada.

Alimentación

Omnívoros, carroñeros y oportunistas.

Necesidades básicas

Agua de calidad, bien filtrada y oxigenada. Refugios y acceso a la superficie.

Comportamiento

Depredador.

Tipo de reproducción

Ovípara.

 

Principales fuentes consultadas

Rodríguez-Cabrera, Tomás M. New records and geographic range extension of Epilobocera capolongoi Pretzmann, 2000 (Decapoda: Brachyura: Epiloboceridae) in Cuba, with notes on its natural history and conservation.

Nuevos registros y ampliación del rango geográfico de Epilobocera capolongoi Pretzmann, 2000 (Decapoda: Brachyura: Epiloboceridae) en Cuba, con notas sobre su historia natural y conservación.

20 February 2023. Instituto de Ecología y Sistemática. Boyeros, La Habana 11900, Cuba.

https://expertoanimal.elperiodico.com/partes-del-cangrejo-27000.html

 

La familia Melanotaeniidae. Melanotaenia boesemani

 

Pertenecientes a la familia Melanotaeniidae, incluida en el orden Atheriniformes y conocidos como peces “Arcoíris”, los melanotaénidos se agrupan en siete géneros, pero de ellos, solo dos están representados entre las especies introducidas en Cuba: Melanotaenia y Glossolepis.

Los “Arcoíris”, son peces de talla pequeña o media; provenientes de Australia, Indonesia, Nueva Guinea y otras islas del área geográfica; viven en aguas cálidas, dulces o salobres.

En Cuba, el género Melanotaenia, ha estado presente desde los años setenta del pasado siglo, con la especie Melanotaenia maccullchi, desde hace años, ya inexistente en el país.

Un pez discreto, que no rebasa los ocho centímetros de longitud total y de cromatismo moderado en etapas juveniles (característico de la familia), pero los adultos son de color dorado-brillante, sobre el que se destacan varias bandas longitudinales de puntos negros y sus aletas adquieren una tonalidad rojiza. Su llegada constituyó una singular novedad en la acuariofilia cubana, a pesar de su efímera presencia.

Décadas después, alrededor del año 2008 del presente siglo, se introduce el “Arcoíris azul”, Melanotaenia lacustris, pero a él le dedicaremos un próximo artículo.

En 2015, llegan a Cuba, los primeros ejemplares de Melanotaenia boesemani y en 2017 comienza a tener una representación en el mercado. Su presencia ofrece nuevas posibilidades a quienes gustan de los acuarios poblados de peces vivaces y de talla media. Aún resulta escasa y costosa para aquellos que disponen de menores ingresos.


Responde al nombre común “Arcoíris de Boeseman”, en alusión a su descubridor el doctor Marinus Boeseman, Son endémicos de los acuíferos de Vogelkop en Papúa occidental, Indonesia.


Como característica general, las hembras del género Melanotaenia suelen ser algo más pequeñas que los machos, en M. boesemani, aunque lo más común es que crezcan hasta los nueve centímetros, pueden alcanzar hasta doce y los machos, a su vez, son más coloridos, estirados, altos, de perfil estrecho, cabeza pequeña y triangular, con grandes ojos.

Su cuerpo oval mantiene una la coloración base sustentada en los tonos azules metálicos, pero en las hembras, menos coloridas, aparece una línea central oscura, horizontal, que se inicia en la base de la cola y se extiende por todo el cuerpo; junto a ella otras bandas más estrechas que afloran o se desvanecen en dependencia del ánimo del pez. En ellas, la primera de las aletas dorsales es redondeada, mientras que en los machos acaba en punta.

Los machos adultos exhiben su cromatismo grandilocuente que en la mitad delantera del cuerpo varía entre matices azules y violetas, a veces con tres bandas verticales oscuras, el resto con amarillos, naranjas y rojos; incluidas la segunda aleta dorsal, la anal y la caudal. Toda esta coloración, varía según la calidad del agua, las condiciones higiénicas del acuario y el estado emocional de los peces.

M. boesemani, tiene una variante roja y en su estado natural la especie está catalogada por la UICN en peligro de extinción. Las causas básicas son la pesca indiscriminada para su comercialización como peces de acuario, la contaminación de sus hábitats y la introducción de especies invasoras en ellos.


A diferencia de la mayoría de los peces de acuario, poseen dos aletas dorsales; la primera es más pequeña seguida de otra mucho más extendida, pero no tanto como la anal que se inicia en el vientre, a mitad del cuerpo y ambas terminan en el pedúnculo caudal, cerca de la base de la cola.

Su expectativa de vida se extiende hasta los ocho años si disponen de condiciones de vida idóneas. Cuando son longevos, sus cuerpos acentúan la altura del dorso y adquieren un aspecto abultado, algo deforme que los hace menos atractivos.

Esta diversidad cromática justifica el apelativo de peces “Arcoíris”. Todos ellos se reproducen muy bien en acuarios; son voraces, glotones, muy activos, que requieren de espacio para nadar. Es importante dotarlos de un filtro potente que contribuya a propiciarles suficiente oxígeno. También agradecerán los cambios de agua periódicos.

Comen de todo, pero debemos alimentarlos con suministros que no se precipiten con rapidez hasta el fondo, sobre todo en acuarios profundos, porque estos peces gustan de alimentarse en la superficie. Si no están bien nutridos y las condiciones del agua no son las idóneas se tornarán lentos y pálidos.

Necesitan de un acuario amplio, con zonas libres para la natación. La decoración debe basarse en plantas robustas ubicadas al fondo y los laterales e incluir algunas rocas o troncos que sirvan como refugio. Son peces gregarios, que viven en cardúmenes, nadadores incansables que, cuando los mantenemos en pareja o muy pocos individuos se vuelven tímidos y quietos, lo ideal es disponer de ocho o más peces en un balance de dos hembras por cada macho.

Su reproducción en acuario es factible. Desovan en las plantas y los reproductores devoran las huevas por lo que requieren de un acuario de cría y retirar los peces una vez concluida la puesta. En dependencia de la temperatura la eclosión se producirá en un período de tiempo que varía entre siete y doce días.

Hay un detalle que no quisiéramos dejar de mencionar en favor de quienes sostienen el tino de reproducirlos, de los que asumimos la responsabilidad de comercializarlos y de los que poseen el buen gusto de adquirirlos; contar con ellos en el mercado requiere paciencia y recursos. Son peces que, a pesar de su apetito insaciable, crecen muy lento, además necesitan espacio y equipamiento para que se desarrollen: esto encarece su producción y mantenimiento en los comercios. Generalmente, quienes los compran para llevarlos a casa, deben adquirir ejemplares muy jóvenes que, a la mirada desconocedora no ofrecen una relación equilibrada costo-producto, pero es la mejor manera de aclimatarlos a nuestras condiciones, esmerarnos en cuidarlos, verlos crecer y poco a poco deleitarnos con el gratificante resultado de nuestro empeño y paciente perseverancia.

 

Ficha básica de Melanotaenia boesemani

Grado de dificultad

Baja

Tipo de Agua

pH 7-8 y una dureza gH 9-19

Temperatura

Entre 24 a 28ºC

Iluminación

Media

Alimentación

Omnívoros

Necesidades básicas

Agua con poca corriente, bien oxigenada.

Espacio para nadar y vivir en cardumen

Comportamiento

Pacíficos

Zona en el acuario

Media-Alta

Tipo de reproducción

Ovípara.

 

 

Principales fuentes consultadas

www.acuamanus.com.ar

https://acuarioadictos.com

www.aquanovel.com

 

 

Epilobocera cubensis, la “Jaiba de río cubana”

Inserto en la familia Pseudothelphusidae , Epilobocera es un género esencialmente antillano que está integrado por unas pocas especies de “...