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La familia Gobiidae. Sicydium plumieri. El «Sirajo»

Inserto en la familia Gobiidae, el género Sicydium agrupa a peces gobios naturales de los ríos y arroyos americanos de corriente rápida. El área de distribución de estas especies abarca América Central, el Caribe, norte de Sudamérica y dos especies nativas de África Central.

En el caso específico de los ríos caribeños, se localizan los gobios fluviales: Sicydium plumieri y Sicydium punctatum.

El más robusto y quizás habitual de estos gobios de río es el Sicydium plumieri, conocido por el nombre común «Sirajo», también como «Gobio Mordedor de Piedra de Plumier» o «Gobio Sirajo» entre otros. Se distribuyen por Cuba, Puerto Rico, Martinica, Jamaica, Guadalupe, Barbados y San Vicente.

Al tiempo que su pariente S. punctatum no rebasa los ocho centímetros de longitud total, los machos adultos de S. plumieri pueden alcanzar hasta once.

La coloración base del cuerpo es castaña-olivácea, atravesada por entre siete y nueve bandas oscuras verticales. También se definen dos hileras de muchos puntos pardo oscuros o negros, agrupados longitudinalmente desde la boca hasta el pedúnculo y aleta caudal. Todas las aletas son transparentes, en ocasiones amarillentas o punteadas, con bordes blanquecinos. Muestran diecisiete radios dorsales y diez u once anales.

Resulta significativo el detalle de que las aletas ventrales están modificas, se unen al vientre y forman un disco redondo, una especie de ventosa de succión que le concede al pez la capacidad de adherirse a las rocas sin ser arrastrado por la corriente, mientras se alimenta.

Estas referencias cromáticas varían en dependencia del entorno, la edad o el estado anímico del ejemplar observado, ente otros factores. En el caso específico de los machos adultos, estos exhiben tonalidades azules o verdosas brillantes, más enfáticas en la cabeza y los opérculos.

   Referente a su dieta, estos Gobios son muy selectivos; han desarrollado una especialización trófica y solo consumen bacterias y algas, disponibles en la biopelícula epilítica que crece sobre las piedras del lecho de los ríos y las diatomeas que raspan del sustrato.

El apareamiento se efectúa entre las rocas del curso alto de los ríos. Una vez realizada la puesta que, puede alcanzar por cada hembra la cifra de varias decenas de miles de huevos, estos serán arrastrados por la corriente, río abajo hasta el mar, para iniciar un largo periplo lleno de peligros y retos.

Eclosionan y comienzan el desarrollo de su estadio larvario flotando dispersas en la superficie marina donde se alimentan del plancton. Luego, entre los meses de agosto y diciembre, siempre coincidente con los últimos días de la fase lunar de cuarto menguante, regresan por millones a los estuarios de sus ríos de origen, lugar donde se agrupan en su transición de larvas a alevines para hacer frente a un momento crucial en sus vidas: sobrevivir a los disímiles predadores que llegarán con antelación para esperarles.

Además, por si esto fuera poco, no todos lograrán concretar esta metamorfosis y morirán. Aquellos que lo consigan, iniciarán la osadía de remontar el curso fluvial de regreso a casa donde crecerán, se harán adultos y vivirán el resto de sus días para garantizar que se repita esta anual apuesta por la supervivencia.

Siempre que seamos capaces de garantizarles una dieta adecuada a sus requerimientos, estos simpáticos pececitos, constituyen un singular detalle para los acuarios poblados de especies pequeñas y no agresivas. Requieren de una decoración apropiada donde dispongan de suficientes escondrijos para refugiarse.

Algo de extrema importancia que no podemos dejar de comentar, es la necesidad de que todos asumamos una conducta individual y colectiva responsable con respecto al cuidado y preservación de los ecosistemas naturales que acogen a estos Gobios, única manera de garantizar su presencia en los tiempos venideros.

Los ejemplares que ilustran este artículo proceden de poblaciones naturales establecidas en la costa norte de la región central de Cuba.

 

Principales fuentes consultadas

 

fishbase.mnhn.fr

sites.google.com

www.researchgate.net

 

 

El pez «Dajao», una alternativa viable para nuestros acuarios

 Perteneciente a los nombrados «mugílidos» e incluido en el género Agonostomus, integrado por tres especies de las llamadas «Lisas de Río», existe un pez que despierta el interés de algunos acuaristas cubanos; nos referimos al Agonostomus monticola.

La familia Mugilidae, congrega unas setenta especies, agrupadas en diecisiete géneros. Agonostomus monticola es la única especie de su familia que vive en agua dulce.

Se trata de un actinopeterigio, quiere decir, que ostenta espinas óseas en sus aletas y además ha perfeccionado estrategias adaptativas necesarias para colonizar diferentes ambientes acuáticos, díganse marinos, salobres o dulceacuícolas.

Comúnmente conocido por varios nombres: «Trucha de Agua Cálida», «Trucha de Tierra Caliente», «Lisa de Río», «Tepemechín» o «Salmonete de Montaña»; para los cubanos «Dajao».

Natural de Mesoamérica y el Caribe. Se distribuye por los ríos y la costa de la vertiente del Pacífico desde California hasta Ecuador, la costa atlántica de América desde Carolina del Norte hasta el norte de América del Sur, el mar Caribe y el Golfo de México.

Poseen un cuerpo tubular, alargado, no muy comprimido; cabeza pequeña, ligeramente cónica, con grandes ojos y boca terminal. Coloración base verde oliváceo o cobrizo en la parte dorsal que se extiende con matices parduzcos sobre los flancos del pez, siempre plateados hasta el vientre. Exhiben grandes escamas de margen oscuro, algunas negras esparcidas sobre el dorso y las bandas a manera de manchas irregulares y desde el arco superior del ojo hasta el pedúnculo caudal, una franja plateada longitudinal que termina en la mancha negra ubicada en la base de su cola. Las aletas con una agradable tonalidad amarilla desde la base hasta la mitad, doble aleta dorsal con cinco espinas y ocho radios blandos, tres espinas en la dorsal. Los radios centrales de la caudal son negros.

Alcanzan una talla de treinta y seis centímetros de longitud total.

 Son peces migratorios, de los nombrados catádromos, debido a que tanto los adultos como sus juveniles residen en agua dulce, contexto donde se alimentan, crecen y maduran sexualmente. En la época reproductiva que, por lo general coincide con la temporada lluviosa, los peces se dirigen al mar para realizar el anual apareamiento y la puesta.

Sus huevos no son adhesivos, nadan libremente y son arrastrados por la corriente. Una vez eclosionados, durante un inicial período de tiempo, las larvas forman parte del ictioplancton.

Los juveniles del «Dajao» gustan de concurrir estuarios y desembocaduras donde las aguas son salobres y lo hacen en pequeños cardúmenes, aunque podemos encontrar individuos aislados en ocasiones.

Los peces adultos ascienden tierra adentro para vivir lejos del mar; prefieren las corrientes rápidas y aguas límpidas, iluminadas, cálidas sobre los 28°C, bien oxigenadas, a veces turbulentas de los ríos y arroyos de zonas altas, con diversos sustratos, mayormente rocosos donde puedan encontrar refugio.

Aunque sus hábitos son gregarios en pozas, ríos y arroyos grandes, también se observan en grupos pequeños e incluso ejemplares en solitario. Se trata de peces muy ágiles y astutos.

Afortunadamente, todavía es frecuente verlos en los reservorios acuáticos de Cuba. Algunos piscicultores, de manera discreta y siempre en consonancia con una ética conservacionista de nuestros ecosistemas naturales, los llevamos a casa y alegramos nuestras vidas con su alborozada e incansable presencia.

Cuando son capturarlos de pequeños no ofrecen mayor dificultad para su manejo y domesticación, pero resulta algo engorroso cuando se trata de individuos maduros trasladados a nuestros acuarios.

Fáciles de alimentar gracias a su naturaleza omnívora que, en su hábitat natural, cuando aún son jóvenes, la dieta consiste en pequeños crustáceos, larvas de insectos, algas, frutas y todo lo comestible disponible en los fondos. Los adultos se alimentan a otros niveles de la columna de agua.

En la Lista Roja de la UICN esta especie esta catalogada en la categoría de Preocupación Menor.

Los ejemplares que ilustran este artículo proceden de Mil Cumbres, municipio La Palma, en la occidental provincia de Pinar del Río y el municipio de Caibarién, al norte de Villa Clara en el centro de Cuba.

 

Principales fuentes consultadas

https://faunadominicana.com/el-dajao

www-fishbase-se.translate.goog

www.ucla.edu.ve

 

La Familia Anguillidae. Anguilla rostrata. La “Anguila americana”

Entre las especies de peces dulceacuícolas cubanos la “Anguila americana” posee una de esas historias de vida fascinantes y su presencia u...